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Abúrrete a propósito… para encontrar propósito

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Autor: Pau Ninja
Último episodio en agosto, 2022

#332. Recuerdo algunas tardes de verano en mi infancia donde no sabía que hacer cuando me tumbaba al sofá aburrido. Mi mente era un caos, y lo que pensaba que era una maldición resulta que tiene más poder que lo que le había dado crédito.

Estaba en una cafetería estoniana, tomándome un te rojo como era de costumbre en esas tardes espontáneas de relax que usaba como excusa para navegar por el ordenador sin sentido.

Siempre tengo el móvil en silencio y sin vibración para dejar también que mi mente navegue, pero ese día tenía todas las alertas activas porque esperaba una llamada importante del banco.

Me tenían que confirmar que me habían transferido la pasta restante para cancelar esa cuenta y que lo pudiera pasar todo a BTC. Estaba revisando uno de mis blogs cuando me empezó a vibrar el teléfono y con él mis niveles de estrés. Pero no era el banco quien llamaba, sino un conocido de mi pueblo que hacía años con el que no hablaba.

Le tomé la llamada.

«¿Cómo saber qué quiero en la vida?» me dijo tan rápido como mi respuesta, que fue algo tipo: «vas directo al grano eh.»

No había trazas de tristeza o desesperación en su voz, sino más bien un aire positivo o tal vez ingenuo por las expectativas de la llamada.

Quise bajarle inmediatamente de la Nube Kinton a la que estaba subido intentándole explicar que el hecho de que de cara la galería parezca que yo sepa lo que esté haciendo por estos mundos de Dios, no significa que realmente tenga ni puta idea de nada.

La única diferencia es que yo lo documento online.

Me dijo que vale, pero que igualmente quería saber mi opinión sobre qué hacer en la vida. El chico llevaba varias semanas que tenía la sensación de que lo que hacía en su día a día no le llevaba a absolutamente nada, y toda la pandemia mundial pues aún lo había exagerado todo más.

Puedes salir poco. Si sales está todo cerrado. No hay trabajo, lo que hace que seamos incluso menos libres para decidir una carrera, y tantos estudio es abrumador. En la época de mis padres sólo podían elegir, números, letras o ponerse a trabajar a los 14 años.

Así que, ¿cómo cojones saber lo que hacer en la vida? ¿Cuál es el camino a elegir? Y una vez elegido, ¿cómo sabemos que debemos perdurar en lo que estamos haciendo en ese momento o tirarlo por la borda?

Cómo saber qué quiero en la vida

Lo que os cuento en el episodio de hoy, es lo que le expliqué a este conocido.

Sé lo que estás haciendo

No quiero quedarme con el mérito (vale sí, quiero el mérito). El caso es que hace tiempo en twitter solté una frase de la que estoy orgulloso. La cita Pau-ninjera resumida es:

Eres lo que estás haciendo ahora mismo.

Con esto me refiero a que no eres lo que estudiaste, no eres lo que trabajaste, no eres lo que creaste, y tampoco eres lo que publicaste.

Lo que hiciste o incluso lo que piensas hacer no importa. Tampoco importa lo que dices que haces, hiciste o quieras hacer. Lo único que importa son las acciones que estás haciendo ahora mismo. Lo que haces en este preciso momento. O sea que:

Eres lo que estás haciendo actualmente.

Esto es algo que toqué de una forma más «freestyle» en el episodio #222 en el que hablaba de vivir una vida con propósito, pero me parece de vital importancia tenerlo siempre presente.

Recordármelo constantemente.

Y ya sabéis que no tengo tatuajes por las consecuencias para la salud (#232), pero si me tuviera que tatuar algunas frase sería esta: «eres lo que estás haciendo ahora mismo». Como recordatorio.

Cuando llevamos semanas que no levantamos el culo, o que lo levantamos pero no tanto como quisiéramos, hay que recordarnos que eso es lo que somos. No lo que queremos hacer, no lo que decimos.

También en esas semanas que estamos súper orgullosos de lo que estamos haciendo, de lo que estamos consiguiendo. Ahí es cuando muchas semanas sumadas parece que no amonten a nada… pero hechando la vista atrás dices, ojo, pues si que he acumulado acción. Si que he ganado momentum.

Por esto el primer punto de qué quiero en la vida me parece importante recordarme esta frase.

Manténte ocupado

Claro que por mucho que sepas que eres lo que estás haciendo ahora mismo, esto no ayuda a encontrar ese propósito, pero algo que le comenté a mi amigo fue lo siguiente: mantente ocupado.

Apúntate a mil y una actividades. A poder ser que no sean dependientes del ordenador porque es muy fácil procrastinar. Búscate actividades de todo tipo que siempre te han interesado. No necesariamente con intensidad, pero que te han despertado la curiosidad.

Es cuando nos mantenemos ocupados que empezamos a descubrir cosas de nosotros mismos que no sabíamos. Cosas que nos gustan o nos disgustan.

El propósito no es descubrir estas cosas específicamente, sino conocernos mejor para después poder tomar mejores decisiones. Es como si te vas a caminar buscando un lugar específico. Un lugar que no sabes exactamente donde está y empiezas a ir por un montón de caminos que no necesariamente te llevarán a ese sitio.

No has llegado a donde querías ir, pero sabes lo que hay en los otros caminos y sabes 100% seguro donde no te llevan. Eso es lo que has ganado.

A parte del conocimiento de saber lo que no quieres, también te puede dar una sorpresa inesperada.

Para ponerlo en perspectiva.

Eso de mantenerme ocupado no me funciona muy bien cuando estoy comiendo o cenando, es por esto que siempre tengo la buena costumbre (si estoy solo) de mirar alguna serie en el ordenador mientras me meto mi comida carnívora (o carga de carbohidratos).

Lo que más me gusta seguir en cuanto a series, son series de anime. Los dibujos japoneses (que no es lo mismo que heeent-ai). Son siempre episodios de unos 20 minutos y las tramas me motivan mucho.

Cuando seguía un anime llamado Hunter x Hunter, apareció un personaje al que tampoco se le dio mucho bombo. Ging Freecss era el padre del protagonista (casualmente llamado Gon, como nuestro compañero de Sociedad Ninja).

El caso es que su hijo le comentaba un dilema al que su padre le soltó una cita que de buenas a primeras os parecerá una tontería, pero si la maduráis, no podréis evitar pensar: «joer, que razón tiene».

frase Ging en inglés
«Deberías disfrutar de los pequeños desvíos. Disfrútalos mucho. Es allí donde encontrarás aquellas cosas que resultan ser más importantes que lo que querías inicialmente.»

A esto me refiero.

A tomar esos desvíos no sólo de la vida, sino del día a día.

A perderte a propósito en hacer cosas o caminos que siempre habías querido explorar y que gracias a no tener prisa, has terminado explorando. Que de algún modo te han ayudado a entender más de lo que quieres y lo que no quieres.

Abúrrete a propósito

Lo siguiente que le dije al amigo es un: abúrrete a propósito.

Una de las cosas que pocos se dan cuenta es que en la sociedad en la que vivimos el arte aburrirse ha muerto.

Desde la inclusión de internet, o aún más, de los smartphones en nuestros bolsillos, ya es imposible aburrirse porque te sacas la pantallita, empiezas a navegar y tienes distracción para varias vidas de miles de años.

A algunos esto de que la gente ya no se aburra le parecerá positivo. Verán como algo bueno que nuestra mente esté siempre con un input, con una entrada de información.

Pero yo opino lo contrario.

Son en los momentos de la paseada, cuando vas en autobús, coche o tren mirando el paisaje por la ventana sin nada que hacer, sin batería en el móvil, sin música, que tu cerebro empieza a divagar.

Es una meditación.

Por eso la meditación como actividad se ha puesto tanto de moda últimamente. Porque nuestro cerebro aún quiere, aún necesita airearse, «aburrirse» para hacer conexiones, dejar rienda suelta a la creatividad. Una creatividad que no tiene porque traducirse en una idea mega-ultra innovadora que cambie el mundo y te vaya a poner como persona del año por la revista TIMES. Me refiero a la creatividad que se necesita para conectar ideas y llegar a soluciones a problemas personales.

O ni siquiera a problemas. Simplemente a conectar. Eso es la creatividad: conectar cosas.

Por mucho que se hable de robotización de los trabajos manuales, son necesarios. No digo que sea necesario el trabajo manual como continuación de la sociedad, sino que son necesarios para nuestras mentes.

Estamos cableados de este modo. Desde tiempos inmemoriales teníamos que resolver problemas tanto mentales como físicos constantes, de lo contrario no íbamos a sobrevivir.

Tal vez por eso el levantamiento de hierros gusta cada vez más. Los datos lo dicen, no es que me lo invente. De que cada año hay más gente apuntándose al gimnasio.

Para muchos que vamos a hacer algo tan garrulo como levantar pesos, nos encanta por el hecho de que durante un rato al día estamos centrados en algo. Algo físico que no deja lugar a ansiedad o estrés. Es terapéutico cuando lo has adoptado como hábito.

Si no sabes qué hacer con tu vida, ten todo lo demás presente, pero busca un rato en tu día en el que te aburras a propósito. Vete a pasear, medita, estira o lo que sea, pero no te lleves el teléfono o la música. Acompáñate sólo de tus pensamiento y quien sabe las conexiones a las que tu cabeza llegará cuando no le estás enseñando cul0s de TikTok constantemente.

Olvida el dinero y la razón

Y ya que hablamos de cosas sin sentido, a eso me centraría para saber que coño hacer con mi vida: olvidar el dinero y la razón.

Muchas veces cuando pienso en hacer algo, mi cabeza no puede evitar terminar pensando en un «y así es como lo monetizaré si me va bien».

Confundimos un «cómo saber qué quiero en la vida» con un «cómo saber qué quiero ser en la vida» ergo, siempre lo llevamos al campo profesional.

No somos (sólo) nuestro empleo. No sólo somos nuestras carreras.

Está claro que si somos lo que estamos haciendo ahora misma, entonces una parte importante de nosotros es nuestra carrera profesional porque es lo que hacemos la mayor parte del tiempo.

Pero también somos lo que hacemos el resto del día. O si no tenemos un empleo actualmente, pues eso es lo que somos. Por eso le enfaticé a mi amigo lo de «olvida el dinero y olvida la razón».

Para saber qué hacer con la vida. Haz cosas. Haz cosas que no vayan con una agenda final de seguir un orden lógico o monetario. Siempre queremos prostituir todas las actividades que hacemos y sólo algunos pocos afortunados pueden estar libre de este pecado.

A ver, que la monetización en si misma no digo que esté mal, pero no tenemos porque centrarnos necesariamente sólo en un producto, en unas acciones que generen beneficio todo el rato. Por esto, para saber qué hacer: olvida la razón, olvida el dinero y haz cosas (como los catalanes a los que mencionó Rajoy).

¿Te acuerdas de lo qué querías ser de pequeño? Yo quería ser muchas cosas como buen multipotencial, pero entre otras quería ser pastor (de cabras, no de religión) y también tenía mi propio programa de radio en el que la protagonista era mi hermana pequeña.

Le hacía entrevistas sin mucho sentido porque como era un renacuajo a penas hablaba. Vamos que en verdad el protagonista terminé siendo yo y hacía hasta mis propios anuncios, grababa a los vecinos de mi edad de la calle y aún conservo los casetes.

Lo de ser pastor tampoco lo he descartado del todo, pero esas emociones desde pequeño es un muy buen indicador de lo que llama nuestra atención. En mi caso la naturaleza, los animales, la paz que es lo que me hacía querer ser pastor, y sin comerlo ni beberlo, la comunicación. Lo que es jodido porque a veces hablando parezco autista.

Pero no importa, lo que importa es lo que queríamos ser. No porque tengamos que terminar exactamente con esas profesiones imaginarias, sino porque no dice qué aspectos de la vida nos llamaban la atención.

Citando a Paulo Coelho en El Alquimista.

«La leyenda personal de uno es lo que siempre ha querido lograr. Todos, cuando son jóvenes, saben cuál es su leyenda personal.»

Qué nos hace sentirnos satisfechos

Después con el paso del tiempo, todos en algún momento nos prostituimos. Algunos de manera indefinida. En un afán de emprendimiento, construyendo mis primeras páginas webs, estaba viviendo en Suecia y me escuché el audiolibro de Deep Work.

Si os digo la verdad, como en la mayoría de libros de autoayuda te terminas olvidando del 96% pero lo bueno, es que en este caso específico como mínimo saqué tres puntos importantes.

Tres puntos importantes que aunque el libro se centrar en el trabajo creo que se puede aplicar a esas actividades que creo disfrutar cuando me centro en una actividad.

Autonomía

El primer punto es la autonomía, que es básicamente tu nivel del tiempo y las acciones. Libertad de ser independiente. Lo que siempre estoy repitiendo que busco en la vida.

Otra de las cosas que siempre he repetido es que todo lo que hago hoy, todos los proyectos online, no los haría para otro.

No me gustan los negocios online, me gustan mis negocios online.

Y que queréis que os diga ninjas de la vida, si tuviera que ser freelancer y vender mi tiempo tampoco lo haría. Para mí ser freelancer es como tener mucho jefes que encima tienes que buscar a propósito cuando terminas la relación con uno. Pero mejor que un empleo corporativo sí que es claro. Esa libertad de movimiento y de horarios ya hace mucho, pero no es exactamente la libertad al completo.

Competencia

El otro concepto de Deep Work es la competencia. No las empresas que te hagan la competencia, sino como de competente eres. O más bien dicho. Como de competente «te sientes».

Es el sentimiento de que tienes ciertas habilidades que has conseguido con el tiempo y lo más importante, que las estás usando. Que estas habilidades te están sirviendo.

Relación

El tercer punto, yo no le había prestado atención hasta el último par de años. Después de varios años como «nómada digital», notaba que iba cambiando de sitio, conociendo gente fugazmente, pero que dentro de mí había algo que no terminaba de cuajar.

Algo que cambió fue cuando empecé a quedarme en los sitos que realmente me gustaban más de un mes. Sin la intención de rellenar una lista vanidosa de sitios a los que he visitado. Esto lo que hice es que empezara a tener relaciones personales a todos los niveles más profundas.

Como dijo Emerson en su libro Autosuficiencia: «Viajar es un paraíso para los tontos. Nuestros primeros viajes nos descubren la indiferencia de los lugares. En casa sueño que en Nápoles puedo embriagarme de belleza y perder mi tristeza. Empaqueto mi baúl, abrazo a mis amigos, me embarco en el mar, y por fin me despierto en Nápoles, y allí a mi lado está el hecho serio, el yo triste, implacable, idéntico, del que huí.»

El tercer punto es «relación» para mí ha cobrado un sentido distinto en los últimos años.

Relación hace «relación» a las conexiones con otras personas. Si te sientes (no necesariamente) querido, sino incluso respetado. Si te sientes parte de un grupo, tanto de la gente con la que sea que trabajas como en las relaciones personales.

Qué le añadiría a esto

Según la teoría de autodeterminación, saber qué queremos hacer en la vida implica encontrar simplemente acciones, actividades que tienen estas tres cualidades:

  • Autonomía
  • Competencia
  • Relación

Estos puntos de Deep Work están muy bien, pero le añadiría incluso algunos puntos más de cosecha propia.

Crear con expresividad

Lo primero sería «crear con expresividad». Generar (en mi caso contenido) cosas nuevas constantemente que con un poco de suerte no terminaré considerando «ruido».

Para mí, el concepto de «con expresividad» es tan importante como el de crear a secas. Bueno, de hecho lo es más. Sin expresividad no hay esencia de lo que he hecho.

Alguien puede hacer un episodio de podcast sobre exactamente el mismo tema, incluso comentar la misma opinión y puntos de lo que he tratado yo. Pero nadie hará un episodio como lo hago yo. Ni mejor, ni peor, sino como Pau Ninja lo ha creado. Con su manera de crear, con su manera de comunicar que sólo él puede hacer. Porque sólo él puede ser un reflejo de su vida.

Crear en vez de mantener

Para mí también es importante «crear en vez de mantener». Odio mantener los proyecto. Me gusta dejar las cosas hechas y pasar a otra cosa. Así que con el tiempo estoy aprendiendo a tomarme un poco más de tiempo para terminar haciendo algo mejor, pero que no tenga que ir retocando cosas y cosas a posteriori, porque a veces me pueden las prisas de querer tenerlo ya publicado.

Dejar rienda suelta a la creatividad

También es importante para mí el permitirme dar rienda suelta a la creatividad.

Aprender constantemente

También me gusta aprender constantemente. Este es muy típico y lógico. Pero no me refiero a aprender habilidades que sólo se aplican a una acción concreta, pero aprender del mundo en el que vivo.

A veces lo que aprenda me llevará al biohackeo (la mejora), pero no tiene porque.

Quiero seguir siendo vuestra mamá pájaro.

Poder manejar el estrés

También viví lo de estar estresado por mucho que se cumplieran los otros puntos. El estrés es un anulador. Te anula todas las cosas buenas que tienes, así que aunque sea el último punto podría ser el primero perfectamente: que haga lo que haga, siempre mantenga el estrés bajo control.

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Sobre este podcaster ninja

podcaster En internet soy Pau Ninja y aunque tengo muchos blogs de mil temáticas que me parecen interesantes… Sólo tengo un podcast. Este. En la senda hacia el conocimiento cambié la katana por un micrófono para combatir la sed de curiosidad.