El misterio de la Atlántida: la ciudad perdida

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Autor: Pau Ninja
Último episodio en enero, 2021

Cuando escribí para recopilar todo lo que sabía sobre la historia de Atlántida, me dejé algunas cosas que decir para que no quedara un episodio demasiado denso.

Recomendaría empezar por lo que dije sobre la civilización de la Atlántida, y después seguir por esto de aquí que estabas a punto de leer.

Todos hemos oído hablar sobre el misterio de la Atlántida, la isla legendaria que un día se hundió en el mar. Pero, ¿a quién se le ocurrió? ¿Fue la Atlántida un sitio real? ¿Hay algo más detrás de la historia?

Conocemos la historia de la Atlántida gracias al filósofo griego Platón. En realidad, a partir de dos de sus escritos: “Timeo” y “Critias”. Estas obras se remontan a alrededor del año 360 a. C.

En ellas, Platón escribió que un sacerdote le contó la historia al sabio griego Solón en Egipto. A su regreso, Solón la compartió con su pariente Drópides. Luego, Drópides se la contó a su hijo Critias, quien se la contó a su nieto, también llamado Critias, quien a su vez acabó compartiéndola con el filósofo Sócrates y con otras personas que estaban presentes.

Esta lista de nombres no debería considerarse como un hecho histórico, sino como un testimonio sobre lo que escribió Platón. Si decides creer o no en la leyenda es cosa tuya, pero al menos no cabe ninguna duda de que éste podría haber sido el primer registro histórico sobre el juego del teléfono.

Conocemos su ubicación

Existen muchos libros y documentales sobre la posible ubicación de la Atlántida. Una búsqueda rápida en Google te mostrará que hay quienes piensan que Santorini es la Atlántida, mientras que otros creen que las costas de Bimini (en las Islas Bahamas) ocultan un camino a la ciudad perdida. Sin embargo, si nos fijamos en el texto de Platón, éste cuenta dónde se encontraba la isla sumergida.

En concreto, el texto cuenta que la Atlántida “apareció en el Océano Atlántico”. Sigue diciendo que “era una isla situada frente al estrecho que está ante vosotros [refiriéndose a los griegos antiguos], llamado las Columnas de Hércules”.

Hoy en día, llamamos a este lugar el Estrecho de Gibraltar, donde España y África están separadas por una delgada línea de mar. Aunque no son precisamente coordenadas de GPS, al menos esto delimita la ubicación de la isla para que los turistas no se pierdan en las Bahamas.

En 2011, el arqueólogo Richard Freund de la Universidad de Hartford (Estados Unidos) encontró junto a su equipo una serie de “ciudades memoriales”. Se trataba de poblaciones construidas a imagen de la Atlántida. Estos poblados estarían enterrados en los humedales del Parque Nacional de Doñana, al norte de Cádiz.

Y precisamente, Cádiz está situada en el Estrecho de Gibraltar. Esto convenció a Freund de que el misterio de la Atlántida se correspondería con una ciudad enterrada en las llanuras del lecho del Atlántico. Sus hallazgos concuerdan con el texto de la historia, que dice que “el mar en esa zona es infranqueable e impenetrable, porque en el camino hay un banco de lodo, y esto provocó el hundimiento de la isla”.

Además, Cádiz también es una de las ciudades más antiguas que siguen en pie en Europa occidental. Se piensa que fue fundada por los fenicios alrededor del 700 a. C., pero hay registros que indican que la ciudad podría remontarse al 1100 a. C. Sin embargo, el mito griego afirma que la ciudad se remonta a mucho antes.

Ahora bien, ¿por qué es esto importante? Hace mucho tiempo, Cádiz se llamada Gades. Esto es conveniente, porque el texto habla sobre un príncipe atlante al que los ciudadanos de la Gades prehistórica llamaban Gadiro. Y a este príncipe se le otorgó el extremo oriental de la Atlántida.

Pues bien, esta parte de la isla habría estado orientada hacia la Cádiz moderna. Ése es el motivo por el que la historia dice que Cádiz, o Gades, fue nombrada en honor al príncipe. Por supuesto, Platón escribió todo esto al menos 340 años después de la fundación de la ciudad, así que a lo mejor no estaba siendo muy riguroso con los nombres de los príncipes atlantes.

La Atlántida tenía el nombre de un semidiós

Es probable que la mayoría de la gente crea que la Atlántida se llama así por estar en el Océano Atlántico. Sin embargo, al hablar sobre el misterio de la Atlántida, el texto de Platón afirma que fue justo al revés. Como cuenta la historia, Poseidón (el dios griego del mar) tuvo cinco pares de hijos gemelos con una mujer atlante llamada Clito.

El dios otorgó a cada uno de sus 10 hijos distintas partes de la isla, para que la gobernasen. Gadiro fue el segundo hijo más mayor de todos. Aunque es posible que Cádiz se nombrara en su honor, fue su hermano mayor, Atlas, quien tuvo la gloria de dar nombre a la isla. Al ser el primogénito, tanto la isla como el océano que la rodeaba recibieron su nombre. Y sus hijos también reinarían para siempre sobre la Atlántida. Para que luego digan que los padres no tienen hijos favoritos.

Falta la mitad de la historia

Sabemos que Platón escribió al menos dos libros sobre el misterio de la Atlántida. En la actualidad, tenemos una versión completa de “Timeo”, pero no de “Critias”.

“Critias” termina después de que Zeus, el mayor de todos los dioses griegos, “reunió a todos los dioses en su morada más sagrada que, al estar ubicada en el centro del mundo, permitía contemplar todas las cosas creadas. Y cuando los reunió, dijo lo siguiente”. Y ahí se termina. Eso sí que es un final con suspense.

No se sabe si Platón dejó el libro incompleto a propósito o si la versión completa se perdió hace mucho tiempo. Además, no sólo nos falta el final de “Critias”, sino que se piensa que Platón escribió (o al menos lo tenía planeado) un tercer libro sobre la Atlántida, llamado “Hermócrates”.

Hay un par de hechos que corroboran esta teoría. Una línea de “Critias” dice “Critias, te concederemos tu petición, y también se la concederemos de forma adelantada a Hermócrates, al igual que a ti y a Timeo”. Esto sugiere que a Hermócrates le correspondía un tercer testimonio sobre el misterio de la Atlántida. 

Además, es posible que los nombres de los tres libros contengan un mensaje oculto, sobre todo si nos fijamos en el orden en el que Platón los escribió (o los habría escrito). “Timeo” procede del griego “tio”, que significa “honrar”. “Critias” viene del griego “krima”, que quiere decir “juicio”. Y por último, “Hermócrates” se deriva de “Hermes”, el mensajero de los dioses griegos. De esta forma, “Timeo” honra a la Atenas prehistórica por su heroísmo. “Critias” supuestamente termina con el juicio de la Atlántida por parte de Zeus. Pero, ¿qué mensaje habría entregado “Hermócrates”?

La respuesta puede estar en lo que sabemos sobre el propio Hermócrates. Se trataba de un líder militar que existió de verdad y que ayudó a dirigir la defensa de Siracusa frente a Atenas durante la Guerra del Peloponeso. Y esto guarda muchas similitudes con la historia de la Atlántida. En ella, un estado ateniense de tiempos arcaicos repele el ataque de la fuerza superior de la Atlántida. Es posible que el mensaje de “Hermócrates” hubiera girado en torno al motivo por el que fracasó el ataque de Atenas sobre Siracusa, y cómo ésta fue capaz de defenderse de la conquista. Así que a menos que alguien encuentre una copia de este libro, es posible que nunca sepamos la historia completa de la Atlántida.

La Atlántida tendría al menos 11.500 años de antigüedad

Se dice que Solón era el más sabio de todos los eruditos griegos. El texto afirma que la verdadera historia de la Atlántida le llegó a Solón en Egipto cuando quería animar a uno de los sacerdotes para que le contase sus historias más antiguas.

Para ello, Solón decidió contar a los sacerdotes las historias griegas más antiguas que podía recordar. Les habló sobre una gran inundación y sobre el primer hombre. Después de escuchar a Solón, un sacerdote respondió: “Oh, Solón, Solón… No hay ningún anciano entre vosotros… Todos sois jóvenes de mente. No tenéis una historia que os haya llegado procedente de la tradición antigua”.

Entonces, el sacerdote contó que Atenas, la ciudad natal de Solón, era mucho más antigua de lo que creía. En los archivos egipcios de Sais (donde se encontraban), estaba escrito que esta ciudad había sido fundada 8.000 años antes. También constaba que Atenas había sido fundada 1.000 años antes que Sais, y que los atenienses de esta época habían luchado contra la Atlántida.

Solón vivió más o menos desde el 630 a. C. hasta el 560 a. C. Si la historia es cierta, entonces la caída de la Atlántida tuvo lugar alrededor del 9.500 a. C. De esta manera, la Atlántida sería tan antigua como Göbekli Tepe, que está datado alrededor del 10.000 a. C. y está considerado por los arqueólogos actuales como el primer templo del mundo. Y esto le daría la vuelta a la historia. Pero por el momento, tendrá que quedarse de pie.

La historia es cierta… Según Platón

Como dije antes, no hay que considerar nada de esto como un hecho histórico. Sin embargo, en el texto Critias dice que la historia es cierta: “escucha una historia que, aunque extraña, es cierta tal y como confirmó Solón”. A lo cual, Sócrates respondió: “muy bien, ¿y en qué consistió esta antigua y famosa proeza de los atenienses que, según afirmó Critias, bajo la autoridad de Solón, no es una mera leyenda sino un hecho real?”

Es importante tener en cuenta que en su historia, Platón distingue entre realidad y ficción. Por ejemplo: “hay una historia sobre que un día Faetón, el hijo de Helios, tras haber enyugado los corceles del carro de su padre, como no podía conducirlos por el mismo camino que su padre, quemó todo lo que había sobre la Tierra, y fue destruido por un rayo. Pues bien, ésta es una forma de mito que en realidad se refiere a la declinación de los cuerpos moviéndose por los cielos alrededor de la Tierra”.

En este caso, Platón reconoce que algunos mitos son simbólicos por naturaleza. Sin embargo, en su libro afirma que la Atlántida era real, no un mito. Si hubiera sido una fantasía de Platón, ¿por qué afirmaría que la historia era cierta a la vez que no tenía ningún problema en decir que un mito griego representaba otra cosa?”.

¿Se creía Platón su propia historia? ¿Quería que sus lectores pensaran que era cierta? Es posible que intentara desviar a sus lectores del rastro de un mensaje oculto en lo profundo de la historia. Y sería un claro ejemplo de psicología inversa en la Antigüedad.

La Atlántida era un imperio

Al pensar en el misterio de la Atlántida, es probable que la mayoría de la gente imagine una exuberante isla verde rodeada de profundas aguas azules. Aunque la historia se centra en la isla, la mayoría de nosotros probablemente asumimos que la Atlántida no era más que esto. Pero Platón nos cuenta que la Atlántida era en realidad un imperio gobernado desde esta isla.

“En esta isla de la Atlántida había un imperio grande y maravilloso que había gobernado sobre toda la isla y otras, y sobre partes del continente, y además los hombres de la Atlántida habían sometido las partes de Libia dentro de las Columnas de Hércules y hasta Egipto, y de Europa hasta Tirrenia”. Tirrenia era otro nombre de Etruria, que hoy en día se corresponde con el centro de Italia. Esto quiere decir que la Atlántida se habría extendido hasta la Toscana actual en Europa, y hasta Egipto en África. Ojalá supiéramos cómo consiguió Atenas vencer a un imperio tan grande. Puede que Platón tampoco tuviera ni idea, por lo que decidió no escribir el final.

Los antiguos habitantes del Mediterráneo podrían haber sabido de América

Aunque es posible que Platón se inventara el misterio de la Atlántida para hacer filosofía, hay una parte de la historia que habría sido muy difícil de inventar. En concreto, el sacerdote egipcio le dice a Solón: “la isla era el camino hacia otras islas, y a partir de éstas podrías pasar al continente opuesto que rodea el verdadero océano. […] La tierra que lo rodeaba podría considerarse un verdadero continente ilimitado”.

Por lo tanto, había un continente al otro lado del Atlántico que era tan grande que parecía rodear todo el océano. ¿Podría significar esto que los antiguos griegos (y posiblemente los antiguos egipcios) sabían de la existencia de América, o que incluso podrían haber estado allí?

En 1970, el famoso marinero Thor Heyerdahl partió junto con seis tripulantes en un barco de papiro llamado el Ra II. Partieron desde Safí (en Marruecos) para cruzar el Atlántico hasta llegar a Barbados en 57 días.

Este viaje demostró que los barcos de papiro pueden sobrevivir a un viaje por el océano, y que los pueblos antiguos pudieron haber cruzado el Atlántico con ellos. En su día, los académicos pensaban que esta proeza era imposible.

Sin embargo, esto no demuestra que los egipcios o los griegos llegaran a América. No obstante, Heyerdahl demostró que, al menos, sí que era posible que lo hubieran hecho.

En la Atenas prehistórica las mujeres podían servir en el ejército

Hay quienes se cuestionan el papel de las mujeres en el ejército. ¿Deberían servir en posiciones de combate? ¿Habría que llamar a filas a las mujeres?

Pues bien, plantear estas cuestiones habría sido algo ridículo para los griegos de hace 2.500 años. De hecho, fue Aristóteles, discípulo de Platón, quien dijo una vez que “el silencio es la gloria de una mujer”. ¿Imaginas lo que habrían hecho los guerreros espartanos si una mujer hubiera intentado unirse a sus filas? Probablemente algún rey espartano con los abdominales marcados les habría mandado de una patada al fondo de un profundo pozo. No, en serio, no les habría gustado para nada.

Sin embargo, éste no era el caso de los atenienses del año 9.500 a. C., al menos no según la historia de Platón. En su texto dice que “por entonces, había tanto hombres como mujeres militares, y los hombres de esos días, de acuerdo con la tradición de la época, colocaban una figura de la diosa [Atenea] vestida con una armadura completa, lo cual era testimonio de que todos los animales que se asocian entre sí, tanto machos como hembras, podían si lo querían practicar en común la virtud que les pertenece sin distinción de sexo”.

Esto podría corresponderse con un estado ideal según lo imaginaba Platón, pero por lo que sabemos sobre el misterio de la Atlántida, cabe la posibilidad de que la gente del 9.500 a. C. pensase de esta manera.

Es posible que Platón quisiera alejar a la gente del Atlántico

Si los griegos hubieran sabido lo que había más allá del Mediterráneo, ¿habrían querido que otros lo supieran también? Puede que no, y éste podría ser el motivo por el que Platón escribió que nadie podía adentrarse en el Atlántico.

“Pero después ocurrieron violentos terremotos e inundaciones; y en un único día y noche de infortunio, los beligerantes hombres se hundieron en la Tierra, y de forma parecida la isla de la Atlántida desapareció en las profundidades del mar”. Según Platón, esto provocó un banco de lodo impenetrable al salir del Estrecho de Gibraltar. Y esto habría impedido la posibilidad de ir más allá del Estrecho.

Además, Platón insinuó que durante sus días no se podía navegar por el Atlántico, al contrario que en el pasado. Esto se pone de manifiesto en la frase, “porque en aquellos días, el Atlántico era navegable”. ¿Estaba Platón intentando evitar que la gente se adentrara en el Atlántico? ¿De verdad pensaba que un banco de lodo bloqueaba los viajes oceánicos? ¿O realmente el Atlántico tenía demasiado lodo en un momento dado como para que los barcos navegaran? Y si no había suficiente profundidad para los barcos, ¿por qué no podía cruzarse andando?

La humanidad ha sido y será destruida muchas veces

El sacerdote egipcio le dijo a Solón que ninguna de las historias del sabio griego era “realmente antigua” en comparación con las suyas. Según dicho sacerdote, el motivo por el que Solón carecía de un conocimiento “realmente antiguo” era que la humanidad había sido destruida una y otra vez.

“La humanidad ha sufrido, y seguirá sufriendo, muchas destrucciones provocadas por muchas causas; las mayores han sido producidas por el fuego y el agua, y las menores por infinidad de otras causas”. El sacerdote continúa diciendo que “por otro lado, cuando los dioses purgan la Tierra con un diluvio, los supervivientes de tu país son pastores que deambulan por las montañas”.

Si las únicas personas en sobrevivir fueron moradores de las montañas que carecían de conocimientos sobre su pasado lejano, resulta fácil entender cómo se podría haber perdido en el tiempo la historia de toda una civilización. Y éste podría haber sido el origen del misterio de la Atlántida. El sacerdote creía que Egipto había sobrevivido a esos desastres cuando casi nadie lo había logrado porque en esa región casi no llovía.

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Sobre este podcaster ninja

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