Mi patria nórdica es Estonia

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Autor: Pau Ninja
Último episodio en agosto, 2021

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Estonia es uno de los estados bálticos de Europa, junto con Letonia y Lituania. Sin embargo, es bien sabido que Estonia siempre ha querido ser considerada como un país nórdico, ¿por qué? Pues porque ser nórdico queda mejor que ser báltico, o al menos eso parece. Los países nórdicos son Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia.

Ahora bien, ¿qué quiere decir ser nórdico? En general, los países nórdicos tienen una economía sólida, un buen sistema de protección social y un elevado nivel de vida. En los países nórdicos les encantan los vikingos y las banderas con una cruz. Por otro lado, los estados bálticos son conocidos por ser una de las últimas regiones de Europa en convertirse al cristianismo, y tienen preferencia por las tradiciones paganas. En general, los estados bálticos son más pobres que los países nórdicos, por lo que ser nórdico implica una mayor reputación que ser báltico. Así que no es ninguna sorpresa que Estonia quiera alejarse de los bálticos y unirse al club de los nórdicos.

La cuestión es, ¿cómo de nórdica es Estonia? En lo que respecta a la ubicación geográfica, Estonia puede considerarse en buena medida como un país nórdico, ya que está situada justo debajo de Finlandia. Además, en cuanto a su aspecto físico, los estonios parecen bastante nórdicos. Sin embargo, en lo que concierne al contexto cultural e histórico, el carácter nórdico es Estonia es más discutible.

En este sentido, en su día los estonios vivían felizmente sus vidas hasta que los vikingos aparecieron para comerciar y saquear. Más tarde, a los estonios les pillaron las cruzadas alemanas de la Edad Media, lo que inició el dominio político y cultural de los estados germánicos. Al mismo tiempo, hubo cierto control de algunos territorios por parte de daneses y suecos. Posteriormente, las tierras de Estonia quedaron rodeadas por Rusia, Suecia, y la unión entre Polonia y Lituania. Rusia expulsó a Suecia de Estonia durante la Gran Guerra del Norte, y de esta forma Estonia pasó a formar parte del Imperio Ruso. Cabe destacar que los alemanes bálticos eran la minoría dominante en Estonia, mientras que los estonios eran sobre todo campesinos.

Poco a poco pero sin pausa, los estonios despertaron como nación, aumentando el uso del idioma estonio en la literatura. De esta forma, rechazaron la asimilación cultural alemana y rusa. Después de la Primera Guerra Mundial, Estonia se mantuvo independiente durante un corto periodo de tiempo. Luego, durante la Segunda Guerra Mundial la madre Rusia le hizo una visita a Estonia, a continuación los alemanes entraron en dicho país, y por último Rusia acabó imponiéndose. En la década de 1990, Estonia volvió a ser independiente. Sin embargo, a lo largo de la historia a nadie le ha importado de verdad quiénes eran los estonios, que hacían, ni que querían. ¡Una pena!

Su ubicación geográfica entre Moscú y Berlín hacía que Estonia siempre fuera un campo de batalla entre Occidente y Oriente. Pese a ello, la economía de Estonia ha estado yendo bien en los últimos años, creciendo enormemente tras la caída del comunismo. Hoy en día, Estonia es un país conocido por sus empresas de alta tecnología.

Por lo tanto, ¿debe Estonia unirse al club nórdico? Desde un punto de vista estadístico, probablemente no todavía. Estonia debe ganar más dinero para ponerse a la altura de los nórdicos. Ahora bien, este país tiene el as bajo la manga de su similitud con los finlandeses. El idioma estonio es bastante parecido al finés, y los dos están emparentados con el húngaro dentro de la familia de lenguas urálicas. Además, tanto Estonia como Finlandia son paraísos para los amantes de las saunas. Por si esto fuera poco, algunos estonios han llegado a presionar para que se adoptase una bandera con un diseño con cruz, como las de otros países nórdicos.

Si Estonia pudiera haber mantenido su independencia en el siglo XX, probablemente sería una versión más pequeña de lo que es Finlandia a día de hoy, codeándose con otros países nórdicos. Y a la inversa, si Finlandia no se hubiera independizado de Rusia después de la Primera Guerra Mundial, probablemente no estaría considerada a día de hoy como un país nórdico. Por lo tanto, la definición de país nórdico puede ser bastante flexible. La historia de Estonia es bastante dura, que es el motivo por el que este país ha perdido toda la esperanza en Dios. Pero sólo Dios sabe cuándo Estonia acabará ganándose la aprobación de sus colegas escandinavos. ¿Necesita Estonia ser miembro del club nórdico? Puede que no, porque Estonia es un país único y puede labrarse su propio futuro.

En su día, Estonia fue una de las repúblicas socialistas soviéticas. Sin embargo, desde que recuperó la independencia en 1991, este país se ha unido a la Unión Europea, la OTAN y la OCDE. Además, se ha posicionado con firmeza como un país occidental desde el punto de vista político, cultural y económico. La economía de libre mercado de Estonia crece cada año, y su deuda pública está entre las más bajas de Europa. Dicho eso, este país tiene una considerable brecha salarial, ya que el 20% más rico de la población gana más de cinco veces más que el 20% más pobre.

Por otro lado, la economía y la cultura de Estonia se centran mucho en la tecnología. En el año 2000, este país declaró el acceso a Internet como un derecho humano, y desde entonces ha creado cientos de zonas Wi-Fi gratuitas. Estonia también ha digitalizado sus servicios públicos, y fue el primer país en permitir el voto electrónico en unas elecciones generales. Como ocurre con otros países bálticos y nórdicos, Estonia tiene una población extremadamente homogénea. En concreto, casi el 70 por ciento de la población se compone de estonios étnicos. Los rusos son la principal minoría étnica, y representan más o menos la cuarta parte de la población.

Pero curiosamente, la cultura estonia está poco influida por la rusa, y en su lugar se acerca más a sus vecinos nórdicos, como Finlandia. Los estonios y los fineses disfrutan de gastronomías similares, y tienen la misma tradición de relajarse en saunas durante el invierno. Además, Estonia quiere formar parte del Consejo Nórdico, arguyendo que perdió la oportunidad de unirse durante la época soviética.

Igual que ocurre con sus vecinos Finlandia y Rusia, la población de Estonia tiene un gran problema de alcoholismo. El estonio promedio bebe unos 11 litros de alcohol al año, y los expertos afirman que cada año mueren entre 1.500 y 2.000 estonios por el consumo de alcohol. Son muchas muertes para un país que tiene poco más de un millón de habitantes.

En el contexto de Europa, Estonia es un país único porque la religión no está muy extendida. Aunque el cristianismo es la principal creencia, sólo el 28 por ciento de los ciudadanos se identifican como religiosos, y sólo el 16 por ciento de los estonios adultos dicen que creen en Dios. Por lo tanto, los valores estonios tienden a ser menos tradicionales. Este país tiene la mayor tasa de adultos solteros de la Unión Europea, en parte porque hay muchas parejas que viven juntas sin plantearse el matrimonio, que no es tan importante desde el punto de vista cultural como en otros países.

La mayoría de los estonios viven en áreas urbanas. De hecho, casi un tercio de su población vive en la capital, Tallin. Esta ciudad suele ser conocida como el “Silicon Valley de Europa”, ya que tiene más empresas nuevas por persona que cualquier otro país europeo. Muchas de estas pequeñas empresas han crecido hasta convertirse en compañías globales. Un ejemplo es Skype. Además, esta ciudad también ofrece transporte público gratuito desde 2013, pese a lo que obtiene unos beneficios de alrededor de 20 millones de euros al año.

No hay ninguna duda de que Estonia es un país moderno, abierto y muy desarrollado. Sus ciudadanos tienen unos ingresos considerados como altos, y suele ocupar puestos elevados en los rankings de educación, libertad de prensa, calidad de vida y desarrollo humano. Salvo por los duros inviernos y su relativo aislamiento, la vida en Estonia no pinta del todo mal.

Sobre este podcaster ninja

podcaster En internet soy Pau Ninja y aunque tengo muchos blogs de mil temáticas que me parecen interesantes… Sólo tengo un podcast. Este. En la senda hacia el conocimiento cambié la katana por un micrófono para combatir la sed de curiosidad.
Mi patria nórdica es Estonia
Episodio temático nº 9