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Autor: Pau Ninja
Último episodio en noviembre, 2020

No hay ningún tipo de duda de lo fácilmente manipulables que somos con esto de las redes sociales.

Nos vamos unos días al monte o hacer cualquier otra cosa, nos olvidamos un poco de, ya no sólo de las redes pero incluso del internet, y nunca volvemos a casa echándolo de menos.

Pero regresamos, nos tumbamos en la cama porque estamos cansados, pillamos el móvil y volvemos a estar enganchados.

Nadie que este un tiempo en la naturaleza, o ya no en la naturaleza si no simplemente ocupado con una vida que podríamos etiquetar de «llena», nadie va pensando, buf como hecho de menos las redes sociales o el internet.

En cambio cuando llevamos semanas con la pantalla en los morros, es cuando decimos, buf creo que necesito apartarme un rato de esto porque algo no acaba de funcionar del todo en mi cerebrito.

Estoy hablando de lo que comentaba en el episodio 31 de qué necesitamos para dormir bien. Las pantallas posponen la creación de melatonina pero a parte de esto hay algo de ser consciente en eso de estar enganchado a la pantalla…

Pero creo que lo que nos engancha más que otra cosa son las redes sociales, más que el internet en si mismo.

Yo nunca he tenido la típica adicción a internet en la que uno empieza a abrir vídeos de gatitos o a jugar al WoW, Lineage II, LoL o similar.

Al contrario.

Lo que yo siempre he hecho es abrir pestañas sin parar, hacer cosas que parecían productivas, pero que en realidad no lo eran.

Si al cabo de una hora me preguntaba lo que había hecho, no me acordaba. El contraste es que si realmente eres productivo en algo, entonces te acuerdas de lo que has hecho, ¿no?

  • Si estudio un idioma, al cabo de unas horas recuerdo las nuevas palabras.
  • Si publico un artículo, al cabo de unas horas recuerdo cuál era la temática.

Pero muchos días no tenía ni idea del porqué había encendido el ordenador. Me levantaba muy pronto para “no procrastinar”, pero después encendía el ordenador y…

El tiempo volaba, y por desgracia no lo hacía mi mente. Porque estaba enganchado a tareas innecesarias.

Hoy indagamos en esta adicción a las redes sociales. Que es malo ya lo sabemos, pero me gustaría perforar un poco más en lo profundo igual que mi ex con mi corazón.

Si me escucháis ya pensaréis que me la han liado por tantas bromas de ex pero es porque son las más fáciles de hacer.

¿Vamos a ello? Vamos a ello.

El problema con internet

Algo que comenté en el episodio 46: vivir con abundancia es que si tenemos abundancia en exceso de algún recurso no sabemos controlarla.

Una conexión a internet no tienes límites. Mientras uno no tenga muchas obligaciones de peso como trabajo, familia o como comentaba al principio, simplemente de una vida llena, uno puede conectarse en un segundo (inmediatez) y hacer lo que le parezca durante horas.

Tener abundancia de un recurso que te da información ilimitada en cualquier momento, es un problema bastante gordo. Si a esta información le añadimos una interacción directa con nosotros, entonces la cosa se empieza a liar hacia límites que serán interesantes de ver.

Digo que será interesante de ver porque por mucho que seamos conscientes de que algo nos afecta, la mente humana va directamente a esa recompensa inmediata más que al largo plazo.

Sabemos que el plástico mata tortugas, la vida del planeta Tierra en general pero no tenemos ningún reparo en comprar productos plastificados.

Es un poquito de trabajo extra, tal vez descargarse una aplicación como la Go Zero Waste o similar y buscar a que tiendas podemos ir a comprar productos a granel.

¿Por qué?

Pues porque hay menos cantidad de tiendas que vendan a granel por nuestros alrededores y tenemos que hacer ese esfuerzo extra para ir. En cambio a cada vuelta de esquina hay un supermercado gigantesco con tantos millones de metros cuadrados como productos para elegir, de distintas marcas y calidades.

Estamos desensibilizados.

Necesitamos ver el vídeo de la tortuga muriéndose en nuestro Instagram para ser conscientes de lo que hacemos todos como comunidad, para estar los próximos minutos pensando que ahora sí, que ahora compraremos a granel.

Pero hemos pasado a un vídeo de TikTok y ya nos hemos desconectado completamente de ello.

Y este es uno de los poder de las redes sociales. Y ya sabéis que cualquier poder se puede usar para el bien o para el mal.

Thanos tenía un gran poder y quería borrar la mitad de la población del universo. Si ya nos sobran humanos en la Tierra imagínate considerar todas las poblaciones del universo en un futuro de conquista especial.

Tenemos que decirle a Elon Musk que deje a Marte donde está que sin duda estará mucho mejor sin nosotros y que ponga el dinero a arreglar los muebles de su casa antes de considerar ser invitado a otro sitio.

Pero creo que hay esta desensibilización que cada vez es más fuerte por el tema de las redes. Simon Sinek lo comentaba en una de las mejores entrevistas que he escuchado sobre este tema.

La adición es peor en adolescentes

Sabemos que cuando recibimos un like, un match, o un comentario el cerebro nos suelta dopamina. Ya la conocemos. Es la hormona que sienta bien, es la hormona que es soltada con el fumar, la hormona que es soltada con el alcohol y que nuestros Estados restringen con leyes porque resulta que los que son más susceptibles a volverse adictos a estos productos y a la dopamina son los adolescentes.

¿Y quienes son los que saben más de las redes sociales y se pasan más horas con ellas?

Txan txan… Los adolescentes.

De hecho en la serie de Mad Men comentaban el negocio de las tabaqueras no hace tantos años no era de poner sus esfuerzos a mantener una fuerte imagen de marca para sus consumidores habituales, si no que se centraban en captar nuevos fumadores a la edad como más temprana posible, para dejarlos allí bien enganchados.

Y después dicen que no aprendemos nada de mirar series…

Ya os digo, mejor mirar series que redes.

El internet como tal aún éramos capaces de dominarlo, en serio, incluso con smartphones con datos en el móvil se podría manejar bien y hacer cosas productivas, pero ha sido el combinar los smartphones con las redes sociales, no internet.

Con tener estas interacciones instantáneas hemos decidido convertir el móvil en una extensión de nosotros mismos.

Ayer mismo volvía con el tranvía y de pronto vi que una chica que parecía dormida tenía el smartphone en el suelo y el perro caminando por todo el tranvía. No fue tanto por el perro pero para ver ese móvil en el suelo que supimos que esa chica no estaba dormida, pero que había pasado algo más chungo por el que tuvimos que llamar a la ambulancia, pero esto es una historia para otro día.

Una historia menos interesante pero más relevante para lo que os cuento en el episodio de hoy es el recuerdo de mi madre trayendo a casa uno de esos modems que hacía ruido al conectarse a internet, y al que no podías llamar o ser llamado mientras lo estabas.

La adicción a las redes sociales empezó a apoderarse un poquito de mí, porque aunque no me podía conectar hasta las 6 de la tarde (era más barato), me pasaba 15 minutos delante del ordenador esperando que se hiciera la hora. Muriéndome por conectarme al Habbo Hotel.

Aquí está el tema, creo que Habbo Hotel fue lo primero a algo similar a una red social que conocí. Había montones de otros portales que me podía conectar, minijuegos o lo que fuera, pero era la interacción instantánea con otros que lo hacía más interesante.

A ver, existía el chat de Terra pero en vez de intentar embaucar a alguien para que fuera mi novia y después encontrarme que era un señor de Castellón, pus prefería el Habbo donde podía llamar a un teléfono 906 que costaba un pastizal para recibir créditos y comprar muebles y construirme mi habitación de mentira para hacer amigos que aún eran más mentira.

Eso es lo más parecido a una red social que experimenté, pero ahora hemos ido ya sólo al texto y los memes.

Como decía ese gran filósofo que conocemos como Tío Ben, el tío de Spiderman:

«Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.»

Síntomas de la adicción a las redes sociales

Si os listo los síntomas de la adicción a las redes sociales estoy seguro que la mayoría podríamos decir, ojo que me parece que lo soy. Y es que tenemos:

  1. Ansiedad cuando no podemos acceder al teléfono.
  2. Sentir que nos saca tiempo.
  3. Tener el sonido o vibración activado para mirar al móvil inmediatamente cuándo hay una señal.
  4. Monitorizar cuantos likes o comentarios tenemos en cada publicación o hasta antigua.
  5. Vas a sitios o haces cosas sólo si son dignos de hacer fotos, vídeos, o stories para las redes sociales.

No nos vamos a engañar.

Algunos de estos puntos pueden ser tachados como «sí» para la mayoría, porque sin comerlo ni beberlo lo hemos integrado en las redes sociales.

¿Por qué sucede esto?

Estudios de la adición a las redes sociales

Ya conocíamos de antes esta hormona de la dopamina, que es como una especie de «recompensa» que nos da el cerebro.

He encontrado un estudio de Harvard que mencionaba algo que no conocía en cuanto a esto, y es el hecho de que estas partes del cerebro donde se recibe la «recompensa» son aún más activas cuando las personas hablan de ellas mismas.

En la vida real se estima que entre el 30-40% de las veces las personas hablan de ellas mismas, ¿por qué os pensáis que tengo un podcast?

Porque como quiero gustar a la gente lo que hago es hacerles preguntas para que hablen de ellas, suelten dopamina y entonces quieran ser mis amigos porque siempre estoy preguntándoles cosas y haciéndoles hablar de ellos.

A ver eso no es verdad, pero he llegado a la conclusión que es una estrategia que psicológicamente o sociológiamente tendría sentido para gustar a los demás.

Si en la vida real el 30-40% hablamos de nosotros mismos (100% si tienes un podcast), ¿cuál es el porcentaje en las redes sociales?

Pues bien este porcentaje sube al 80% cuando incluimos a enseñar nuestra vida de mentira en las redes o comentar cosas sobre nosotros.

Cuando una persona publica una foto y recibe algún like o comentario más de los esperado, entonces estimula al cerebro para que suelte dopamina recompensando este hábito que la mente interpreta como social pero que es todo menos social.

Y sabiendo que casi el 100% de la población está metido en esto, ¿qué?

¿Nos debería preocupar o no pasa nada? Al fin y al cabo la dopamina no es ácido, ¿no? Yo lo llamaría ácido para nuestra salud mental.

Causas de la adicción a las redes sociales

Los estudios que he visto aseguran una relación directa del uso con las redes sociales con ansiedad y depresión.

Normal que las encuestas digan que los que usan las redes de forma frecuente digan que creen que los demás son mucho más felices que ellos. Al fin y al cabo te estás tragando un montón de mentiras online de las vidas falsas de las personas con miles de seguidores.

¡Incluso lo más peques! Porque se estima que un 27% de los críos que pasan 3 o más horas en las redes sociales muestras síntomas de poca salud mental, lo cuál encuentro bastante normal que afecte incluso más que los adultos si tenemos en cuenta que su cerebro y sus habilidades sociales aún se están desarrollando.

¿Y eso?

Sorpresa sorpresa, se ve que las interacciones con otros en redes sociales no se traducen a la vida real. ¿Quien lo hubiera dicho eh?

Por eso el estudio de la California State University concluyó que aquellos que visitaron las redes sociales al menos unas 58 veces a la semana eran 3 veces más propensos a sentirse socialmente aislados y deprimidos comparados con los que estaban en redes menos de 9 veces a la semana,

Y yo no se los que me escucháis, si los miembros de la comunidad del podcast queréis comentar qué pensáis de todo esto, pero yo, sinceramente, pienso que 9 veces a la semana son muy poco.

De hecho si hago cuentas, creo que incluso 58 me saben a pocas. Estamos hablando de visitar un sitio o red social, ¿eh?

Casos reales de adicción a las redes sociales

Para ponerlo en perspectiva, la semana pasada mismo iba volvía a casa con el autobús, y había una chica que no dejaba de mirar el móvil. Y pensé que aunque tuviera el pelo teñido de color rojo pasión por dentro debía estar gris, gris, porque estaba como sonriendo mirando la pantalla de su móvil, y bueno, claramente alguien le estaba mandando mensajes que le hacían gracia, y eso no es nada malo, pero cuando anunciaron la siguiente parada se puso de pie para prepararse y me fijé un rato más en ella.

Con el móvil en la mano, acababa de responder, se lo ponía en el bolsillo, y literalmente a los 2 segundos se lo sacaba para mirar si esa persona ya le había respondido. Se lo volvía a poner en el bolsillo y otros 2 segundos de cronómetro lo volvía a sacar para mirar si ya tenía respuesta.

Fue un poco esta chica que ha inspirado el capítulo de hoy la verdad, porque me pensé, joder yo que de vez en cuando abro las pestañas de Twitter, no estoy tan mal, ¿no?

Porque hablo de un caso externo pero a ver yo también me he encontrado que me autoanalizaba y me decía, creo que estoy mirando demasiada mierda cuando no toca.

Cada mañana de hecho como rutina, nada más plantarme en la cafetería lo que hago es mirar las descargas de cada capítulo del podcast, lo que es un sin sentido porque no voy a poder hacer nada al respecto.

Las descargas son las que son pero supongo que también saco dopamina de mirarlo y ver que lógicamente alguna más comparado con ayer hay, ¿no?

Después estoy trabajando en temas que me dan de comer (no como el podcast), y no sé si es porque no me reta tanto, pero sin comerlo ni beberlo le doy al Control + T y pongo Twitter o Instagram, y me pillo a mi mismo al instante, in fraganti.

«Me digo coño Pau, ahora si que has sido un ninja eh con esto de abrir una pestaña sin tu mismo darte cuenta.»

Así que bueno, decidí ponerlo solución a tanta adición.

Posibles soluciones a la adicción a las redes sociales

Os voy a listar 4 o 5 solución que creo que para mi son las únicas maneras ahora mismo para salirse de esta espiral. Si tenéis alguna sugerencia más los miembros de la «sociedad» me encantaría que lo habláramos.

A estas posibles soluciones las he clasificado de menos a más invasivas.

Dejar de seguir a todo el mundo

Empezamos por dejar de seguir a todo el mundo.

Que si me seguís en Twitter o Instagram sabréis que no sigo a nadie, y eso lo hice al principio cuando intenté esta solución como fase 1.

Algunas personas con las que he hablado que he conocido a través de algunas de estas redes me hacen broma diciendo si esto lo hago por postureo puro o por creerme más importante, pero no tiene nada que ver con esto. De hecho cumple con 2 funcionalidades interesantes.

  1. La primera es la razón por la que estamos comentando esto en el episodio de hoy. Porque si no sigues a nadie cuando abres la página principal de Twitter o Instagram, no verás publicaciones. de hecho ni publicidad me aparece creo. Incluso en Facebook, aunque tengo amigos allí, estoy desuscrito de absolutamente todo el mundo, de modo que mi muro aparece completamente vacío. Al final termino utilizando Facebook sólo como servicio de mensajería. Y con las demás lo mismo, entro y no veo nada. Sólo mis antiguas publicaciones como mucho lo que me hacen no entrar en el agujero del conejo, el rabbit hole como dicen en inglés.
  2. La segunda y menos visible sería que nadie me empieza a seguir en una red social esperando que yo los seguiré de vuelta. Es una funcionalidad extra de no seguir a nadie que me gusta bastante. Ver que sigo a cero personas destaca bastante y saben que no los voy a seguir, en cambio si siguiera a 100 pues tal vez se podrían pensar que sí.

Pero, ¿qué pasa cuando no sigues a nadie e igualmente vas entrando?

Desactivar las notificaciones

Aquí podemos seguir el nivel y desactivar por completo las notificaciones en el caso de que las usemos en nuestro móvil.

Así cuando nos conectemos será no sólo porque alguien ha decidido mandarnos un mensaje y esa persona ha dictado cuando miramos el teléfono, si no que entraremos cuando nosotros decidamos que es el momento de entrar.

Estoy ayuda a que podamos estipular algunas horas del día en que es un ratito de redes sociales.

Tener el móvil siempre silenciado

Para esto lo que yo recomiendo es a parte de tener las notificaciones desactivadas es tener siempre silenciado el móvil.

Y cuando digo siempre es siempre, si esperas alguna llamada de emergencia pues no me seas cafre, pero lo de silenciar puede ser una buena alternativa a no tener que desactivar las notificaciones y así verás en el momento de que te envíen un mensaje que te han dicho algo.

Utilizar aplicaciones bloquean las redes sociales

Y a partir de aquí, si pasan semanas y los vas mirando igualmente, yo creo que hay que subir el nivel.

Ninjas de la vida, toca subir el nivel porque no podemos dejar que los psicólogos de las redes sociales, porque si no lo sabíais tienen equipos de psicólogos destinados a volvernos adictos a sus productos, no sólo informáticos, y no podemos dejar que nos ganen la partida.

¿Por qué os pensáis que cuando vais a vuestro Twitter, tarda un segundo extra en cargar si hay notificaciones o no? Pues para crearnos ese pico de adrenalina dopaminada. Está todo planeado con equipos de decenas de psicólogos que toman un rol igual de importante que los propios ingenieros de estas empresas.

Al fin y al cabo para qué quieres un buen producto si nadie va a usarlo. Aún mejor, vamos a volverlos adictos para que no puedan dejarlo.

Así que lo que sugiero en este punto es combatir la tecnología, con más tecnología.

Si nuestra mente ya ha sido muy cableada por los ingenieros y psicólogos de estas corporaciones, toca combatir la katana con otra katana.

Por esto en este punto recomiendo descargarse alguna aplicación como Freedom o similar, que lo que hace es bloquearte el acceso a webs o aplicaciones que tu les digas.

Puedes estipular un periodo de tiempo pero recomiendo hacerlo de lunes a sábado o incluso las 24 horas del día los 7 días de la semana.

Si después nos encontramos con que estamos haciendo trampas hasta el punto de que hemos aprendido los códigos de Terminal del ordenador para cancelar una app como esta, aquí si que sugiero subir el nivel.

Sacarse los datos del móvil

Empezaría sacando los datos del móvil que es lo que hice yo hace unos 3 años, y desde entonces mi factura del móvil es de 1-2-3€ al mes.

Esto lo hice no por una adicción a las redes sociales pero si que he visto que estoy mucho menos encima.

El caso es que todos los smartphones de hoy en día tienen wifi. O sea que en casa estarás conectado igualmente, pero cuando vayas en transporte público, cuando quedes con los amigos o con esa cita de Tinder, pues te encontrarás que no tienes esa necesidad de mirar al móvil.

Tal vez al principio sí, pero entonces te darás cuenta de que ya no tienes datos, internet en el móvil. Sólo Wifi, y tocará Ajo y Agua. A joderse y a aguantarse.

Y si no puedes soportarlo, la solución más básica de todas sería…

Eliminar las redes sociales

Eliminar las redes sociales.

Y esto puede ser muy fácil para algunas personas que he conocido, pero para otras un puto infierno.

Porque el hecho de no tener a mano estas plataformas puede llevar a tener FoMo. Que son las siglas de Fear Of Missing Out, que en traducción ninja vendría a ser algo así como «miedo a perderse algo».

Tal vez estoy perdiendo el potencial de una colaboración de alguna marca, o de que me escribe esa chica que me gusta por allí, o de que de algún modo el universo haga que alguien especial me encuentre por allí.

El FoMo es muy real y todos lo experimentamos en distintos ámbitos de nuestra vida.

Yo personalmente todas esas sugerencias ya las he aplicado, menos en el de eliminar las redes.

Cada uno tiene que hacer una valoración personal tanto en este caso, como parejas, amistades o hasta familia.

¿Qué me aporta esta herramienta o persona en mi vida? ¿La mejora o la empeora? ¿Me suma o me resta?

A mi las redes sociales me restan. Sólo las tengo porque tengo esta personalidad en internet llamada Pau Ninja, y me gusta pensar que cuando publico algo pues le doy un buen empujón utilizando las redes para validar o descartar lo que acabo de publicar o el proyecto.

Estoy 100% seguro que si no tuviera negocios por internet no tendría redes sociales. Que ya sabéis mi idea romántica de la cabañita de madera y el perrito Border Collie.

Pero igualmente, os confieso que en los últimos meses he estado pensando en eliminármelas igualmente. En tener sólo acceso a Discord y las dos comunidades que tengo, tanto de inversores como de multipotenciales.

Os digo que no lo tengo claro aún, pero si lo he valorado es precisamente por llegar a la conclusión que creo que me restan más que suman, independientemente de los proyectos o publicaciones que anuncie por allí.

Y con esto pasa lo mismo que con las tortugas y el plástico. Hemos llegado al final de este episodio del podcast seguramente asintiendo con la cabeza, pero a la que pasemos a otra cosa nos centraremos en este nuevo estímulo externo dejando de hacer lo que no es cómodo en la parte trasera de nuestra mente.

Hazme feliz y compárteme 🙂

Sobre este podcaster ninja

podcaster En internet soy Pau Ninja y aunque tengo muchos blogs de mil temáticas que me parecen interesantes… Sólo tengo un podcast. Este. En la senda hacia el conocimiento cambié la katana por un micrófono para combatir la sed de curiosidad.

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